El ‘Brandy de Jerez’, un producto universal y único en su calidad

Los términos gaditanos de Jerez de la Frontera, El Puerto de Santa María y Sanlúcar de Barrameda, conforman la zona en los que el ‘Brandy de Jerez’ debe ser envejecido

Fue a comienzos del siglo XIX cuando arribaron a Jerez ingleses y franceses que, junto con españoles fueron fijando pautas del especial proceso de elaboración y crianza del ‘Brandy de Jerez’ e impulsaron su comercialización. A lo largo del siglo XIX tuvo lugar la expansión internacional del ‘Brandy de Jerez’ gracias a la iniciativa de bodegueros emprendedores que fueron los pioneros en la comercialización de marcas que, en la actualidad, se encuentran presentes en España y en numerosos países del mundo.

Es, a partir del siglo XX, cuando el ‘Brandy de Jerez’ vive una excelente etapa de expansión y reconocimiento en todo el mundo. En nuestro país se consolida como la principal bebida espirituosa de cuantas se elaboran y consumen mundialmente, siendo un producto de gran tradición. Aproximadamente el 95 por ciento del brandy español es ‘Brandy de Jerez’, único que cuenta con una Denominación Específica o Indicación Geográfica Protegida y un Consejo Regulador que lo gestiona.

Un producto con solera

La legislación comunitaria define al brandy como una ‘bebida espirituosa obtenida a partir de aguardientes y destilados de vino, envejecida en vasijas de roble y con una graduación alcohólica entre 36º y 45º’. Se diferencia de otras bebidas en la obligación de que exista un envejecimiento y en que sólo puede provenir de alcohol de vino.

El ‘Brandy de Jerez’ tiene, además, unas características organolépticas propias y singulares debido a su tradicional sistema de elaboración, lo que lo diferencia de cualquier otro producto. En primer lugar, se envejece en vasijas de roble americano de 500 litros de capacidad, envinadas previamente con vinos de Jerez. El tipo de vino usado (Manzanillas, Finos, Olorosos, Pedro Ximénez, etc.) otorgará al brandy un color, aroma y sabores diferentes. Por otro lado, puede envejecerse según el tradicional sistema de criaderas y soleras, por el que se mezclan brandies de distintas edades. Por ese motivo, no se puede hablar de ‘añadas’.

La destilación, por su parte, concentra el alcohol de los vinos desde 11-12º hasta 60-70º, transformándolos en aguardientes o destilados, según el contenido en alcohol. Este proceso tiene lugar en las tradicionales alquitaras o en columnas de vapor. Posteriormente tiene lugar el envejecimiento en botas de roble americano mediante el tradicional sistema fraccionado de criaderas y soleras. Así, siempre hay un remanente de brandy de mayor edad que enriquece el volumen que se va trasvasando de las criaderas superiores, por lo que el brandy final es mezcla de muchos años.

Fuente: Fátima Fernandez para el diariodejerez.es

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