El arroz, un cereal con mucha fama y poca gracia

Es un extraordinario acompañante pero por sí mismo es bastante soso. Junto a otros ingredientes logra una fórmula perfecta sobre el plato

El arroz, segundo cereal más cultivado del mundo después del maíz, es en no pocos lugares sinónimo de comida. Hay más gente que come arroz que la que come pan. Piensen en los indios, chinos y japoneses, añádanles todos los pobladores de lo que se llamó Indochina, y ya tienen ahí a más de la mitad de la población del planeta, que tiene en el arroz la base de su alimentación.

Y eso que el arroz es una cosa insípida, sabe solo a lo que se le ponga. Incluso al clásico arroz blanco que ayuda a superar algunos episodios gastrointestinales no deseados se alegra con un poco de ajo, un poco de limón o alguna hierba.

El arroz, por sí mismo, es bastante soso. Pero pocas cosas como él son capaces de adueñarse de la sustancia, el aroma, el sabor, de los elementos a los que acompaña.

Por ejemplo, rompan la yema prácticamente líquida de un huevo frito, la mejor salsa del mundo, sobre un poco de arroz blanco. El conjunto es algo glorioso, lleno de sabor, de texturas cambiantes. El arroz gana, claro; pero también la yema obtiene ventaja de la combinación.

Quizá por esa capacidad tengan tanto prestigio los arroces aromatizados con setas o con trufas. Los italianos, con eso y unos hongos, hacen un risotto, que no es más que un arroz cremoso. No olvidemos que también hay arroces secos, como la paella, y suculentos arroces caldosos. Vamos con uno muy aromático, pero seco.

HAGAMOS ARROZ
Usa dos tacitas de arroz de grano corto. Limpia 300 gramos de hongos hasta que no quede ni rastro de tierra. Ahora le toca al arroz: ponlo en un colador, bajo un chorro de agua, hasta que deje de soltar almidón.

Sofríe en un chorrito de aceite un ajo cortado en láminas, una pimienta de Cayena y una tira de piel de naranja. En cuanto los ajos se doren, retira todo y, en ese aceite aromatizado, echa los hongos, los que se cocerán a fuego vivo hasta evaporar el agua que suelten. Retíralos y coloca el arroz.

Es el momento de que añadas un litro de caldo de gallina, caliente, y deja cocer el arroz un cuarto de hora. Pon los hongos, mezclando con suavidad, y deja que todo se cocine dos minutos más. Por último, puedes cortar en láminas una trufa negra y dejarla caer sobre el arroz. Tienes que servirlo inmediatamente.

Fuente y foto: EFE para elcomercio.pe
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